POSTEO 8C: El experimento sobre el racismo de Jane Elliot
En 1968 la maestra de primaria Jane Elliot decidió llevar a cabo un ejercicio pedagógico con sus alumnas y alumnos a raíz de la muerte de Martin Luther King. Se trataba de un experimento basado en la categorización social. Su objetivo era concienciar al alumnado de los efectos de la discriminación, tanto en quien la ejerce como en quien la padece.Más tarde, Elliot desarrolló un experimento similar con funcionarios/as de una prisión de máxima seguridad de Nueva York donde obtuvo resultados sorprendentemente similares a los que obtuvo en su clase de la escuela de Riceville.
El primer día del experimento la profesora estableció arbitrariamente la superioridad de un grupo. Elliot dijo que las personas de ojos azules eran mejores que las personas con ojos marrones.
Indicó que los niños de ojos azules, sólo y exclusivamente por ello, eran más listos, menos problemáticos y mejores personas que los de ojos castaños. Además, suprimió a los niños de ojos marrones el derecho a realizar algunas de sus rutinas diarias como jugar en el patio y estar con los niños de ojos azules.
De esta manera y de forma arbitraria los niños de ojos azules poseían privilegios sobre los niños de ojos marrones. Además a los niños de ojos marrones se les quitaban derechos.
Y para poder identificar la diferencia a la distancia, Elliot les hizo llevar puesto un pañuelo azul a los chicos de ojos marrones. Los niños de ojos azules no tardaron en sentirse superiores y a comportarse de manera abusiva y autoritaria.
Para los niños de la clase, la frase “ojos marrones” se transformó en un insulto y en un concepto peyorativo.
Al día siguiente, la profesora invirtió los papeles y los niños de ojos azules pasaron a ser inferiores. Pese a que antes estuvieron en una situación de desventaja y sufrieron la discriminación, los niños de ojos marrones se comportaron de manera segregaria y dominante.
Finalmente la profesora les explicó que se trataba de un ejercicio para que se dieran cuenta de cómo actúan los racistas en su país. Y si no les parecía justo sentirse discriminados por el color de sus ojos, tampoco es justo hacerlo por el color de la piel.
Desarrollo del experimento:
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