POSTEO 11C: Identidad personal, percepción social y autopercepción
EL EFECTO HALO:
En 1920 Thorndike publicó un estudio llamado “El error constante en la valoración psicológica” describiendo los resultados de sus experimentos. En ellos proponía a varios oficiales del ejército que calificasen ciertas características de sus soldados, como el liderazgo, la apariencia física o la lealtad. Al analizar los resultados Edward encontró correlaciones entre todos los rasgos positivos y negativos. Los oficiales no analizaban a los soldados en atributos estancos, sino que les parecía que cada uno de ellos estaba más o menos bien o más o menos mal en todas las categorías de medición.
Esta es una de las consecuencias del efecto halo: los seres humanos tenemos una tendencia natural a que nos guste o nos disguste todo de una persona, producto o idea. Es decir, si nos gusta una de las características de algo (sobre todo si es la primera que conocemos) tendemos a calificar el resto de sus atributos como favorables, incluso aunque no dispongamos de mucha información sobre ellos. No sólo eso, sino que adaptamos los atributos “neutros” o “negativos” a esa realidad positiva y les restamos importancia. En caso de disgustarnos sucede a la inversa.
EL EFECTO DUNNING-KRUGER:
En psicología social, el efecto Dunning-Kruger es un sesgo cognitivo en virtud del cual los individuos incompetentes tienden a sobreestimar su habilidad, mientras que los individuos altamente competentes tienden a subestimar su habilidad en relación con la de otros. El efecto se debe a la incapacidad de los individuos incompetentes para reconocer su propia ineptitud, y a que los individuos muy competentes tienden a subestimar su competencia relativa. A consecuencia de este sesgo, los individuos competentes tienden a asignar tareas difíciles a individuos que no tienen habilidad suficiente para completarlas en la creencia de que dichas tareas son sencillas de realizar, mientras que los individuos incompetentes tienden a acometer tareas para las que no están preparados, y pueden no ser capaces de reconocer su fracaso.
CONÓCETE A TI MISMO:
“Conócete a ti mismo” es una frase que se refiere a la importancia del autoconocimiento para el ser humano. Debido a que se encontraba inscrita en la entrada del tempo del dios Apolo, en Delfos, es interpretada como el saludo que el dios dirigía a los visitantes de su templo, deseándoles sabiduría. En esta frase se encuentran encerradas o sugeridas algunas de las preguntas más antiguas del pensamiento filosófico: quién soy, de dónde vengo, adónde voy, preguntas por medio de las cuales trata de comprenderse y definirse cada quien. Platón pone esta frase en boca de Sócrates en su diálogo con Alcibíades, un joven ignorante que aspira a la política. Con ella, trata de recordarle que, antes de ser gobernante y mandar sobre el pueblo, su primera tarea como hombre es gobernarse a sí mismo, y no lo conseguirá si antes no se conoce a sí mismo.
Conocerse a sí mismo supone el camino del perfeccionamiento, de hacerse mejor y adquirir conocimiento sobre la propia naturaleza y limitaciones, pues no podemos desarrollar nuestra naturaleza si no sabemos cuál es. De este modo, el autoconocimiento es un paso previo para la asunción de cualquier tarea o labor de importancia que conduzca a la gloria o a la sabiduría.
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